Niño de piel morena, dejado al mundo en aquella belleza, rodeado de flores y campos verdosos. Ríes y corres, jugando a ser niño, más no la hora de una caída. Caídas que juegan, caídas que marcan, es solo el susurro del mal en sus venas. Te rosa su aire te caes de tu risa, tu juego termina y la marca en tu piel. Recuerdo maligno que invaden tus días, tormento insistente y ojos de papel.
Escucha, es el silencio hablando Escucha es tu yo llorando Escucha y ya no escuches Se ha callado Se ha borrado Esta cerrado Esta sellado Me has matado
lunes, 20 de noviembre de 2006
"Una mirada al horizonte en aquel desorientado pensamiento"
Cuanta oscuridad más pueden formar los ojos para impedir reflejar las lagrimas de dolor infinito, cuantos labios debes rozar para volver a sentir el sabor de un cariño, cuantas miradas debes buscar para volver a ver algo maravilloso y cuánto es el tiempo de espera, ante un malgastado corazón desequilibrado.